La carne en la infancia

La carne en la infancia

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No en vano, entre los riesgos que causan en los niños el no consumo de carne cabe subrayar “la falta de aminoácidos esenciales, la carencia de proteínas, que afecta al desarrollo cognitivo del menor, y la falta de minerales y de vitaminas esenciales para el funcionamiento del organismo, entre otros aspectos”, especifica el doctor que ha difundido los beneficios del consumo de carne en el marco de la octava edición de la Copa COVAP.

  • “Las proteínas de la carne tienen también la característica de poseer un elevado coeficiente de digestibilidad y en ellas se encuentran todos los aminoácidos esenciales que no son generados por el organismo y que, por lo tanto, solo pueden ser aportados por medio de la dieta”.
  • “Elementos de la carne como el calcio, magnesio, hierro y fósforo favorecen el desarrollo y funcionamiento de los huesos y el sistema nervioso”.
  • “El efecto antioxidante, gracias al selenio, el zinc y la vitamina E, convierten a la carne en un factor clave para evitar el envejecimiento prematuro y ayudan a mantener saludables sentidos como la vista y el olfato”.
  • “También es digno de mención la presencia en la carne de todas las vitaminas del grupo B (B1, B6 y B12) y su contenido en ácido fólico. En conjunto, todas son importantes para el funcionamiento del sistema nervioso”.
  • “El consumo moderado de carne en cualquier edad es primordial, pero aún más en edades tempranas”.
  • “En cuanto a la frecuencia con que los niños deben consumirla, debe ser aproximadamente de unas cinco raciones semanales, dos de carne roja y tres de carne blanca, con una dosificación de 80 gramos por ración para edades entre 8 y 11 años, aumentando a 100 gramos por ración para mayores de 12 años”.
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